China está reconsiderando la presencia del petróleo crudo, que ha sido el centro de los cambios en el mercado energético durante los últimos años. Los medios nacionales e internacionales interpretan esta tendencia como una ampliación del uso de combustibles alternativos y la obtención de fuentes alternativas, alertando sobre la posibilidad de un impacto en el suministro en toda Asia.
Recientemente China anunció una medida para reducir significativamente las importaciones de crudo y combustibles principales. Esto se interpreta como un nuevo indicio de que la reducción del crudo se acompaña de una mayor utilización de recursos no convencionales, lo cual indica una señal de cambio. La reducción de importaciones muestra la política de convertir el crudo en fuentes alternativas dentro de China, al mismo tiempo aportando nuevos factores de variabilidad a la red de suministro regional.
En toda Asia, esta medida puede generar un efecto cascada. Al disminuir la demanda de crudo, se incrementa la expectativa sobre la capacidad de los principales productores alternativos (por ej.: Arabia Saudí, Kuwait, etc.), lo cual también aumenta la variabilidad de precios. En particular, si la obtención de fuentes alternativas en China se retrasara, existe la posibilidad de que el déficit de demanda se intensifique.
Esta situación debe captar la atención de las empresas nacionales y los actores políticos. La existencia del crudo requiere la obtención de fuentes alternativas y el uso ampliado de combustibles no convencionales como una necesidad práctica, mientras que el esfuerzo por asegurar la estabilidad del mercado energético en Asia se enfatiza.