Según el Korean Economic Newspaper, los agentes de aprendizaje automático que surgieron recientemente amplían significativamente la imprevisibilidad y agravan la competencia tecnológica entre naciones. En tal situación, se hace urgente la necesidad de establecer regulaciones rápidas y efectivas.

Una forma de controlar los riesgos sin obstaculizar la innovación tecnológica es iniciar con la construcción previa de marcos éticos y legales. En particular, para asegurar competencia justa y responsabilidad social simultáneamente, se debe introducir procesos preliminares de evaluación y respuesta de riesgos en el desarrollo y operación de tecnología IA.

Actualmente en Corea, la ley de derechos de autor declara explícitamente la protección de los derechos morales sobre el contenido generado por IA. No obstante, el alcance de dicha ley aún es ambiguo; cuando las reproducciones, distribuciones y capturas de datos aprendidos o generados por IA se realizan sin autorización previa, no pueden ser considerados obras protegidas, pudiendo generar restricciones de servicio y responsabilidad civil.

Por lo tanto, las empresas y centros de investigación deben formular estrategias operativas que consideren la obediencia a la ley de derechos de autor y al mismo tiempo la responsabilidad social; la coordinación estrecha entre gobierno, industria y academia es esencial para el diseño e implementación de políticas.