El parque temático “Yolo and Tayo” inaugurado en el distrito de Seogui-Su, Suwon, buscó aumentar su reconocimiento al apelar a los visitantes con el apodo de “Presidente I.D.I.E”. Durante este proceso surgió un incidente donde la cara del personaje se volvió indistinguible. La compañía operadora, Jushik Co., declaró que no podía usar derechos de propiedad intelectual relacionados con la marca, y anunció una reducción de la tarifa de entrada a la mitad para reabrir el parque.

El uso de IP globales como I.D.I.E en los parques temáticos resulta atractivo tanto en términos de afluencia de visitantes como de rentabilidad. Sin embargo, los contenidos que dependen únicamente del reconocimiento de personajes presentan dificultades de retención. La ausencia de experiencias permanentes como exhibiciones de plantas o espectáculos hace que muchos visitantes terminen su visita con una sola entrada. Este fenómeno se observa también en ejemplos como “Legoland” y “Marsland”.

“Legoland”, después de su apertura en 2019, alcanzó solo el 30 % del objetivo de afluencia esperado y sus ingresos no cumplían las expectativas; esto indica que los contenidos no fueron lo suficientemente atractivos a lo largo. “Marsland” también invirtió cientos de millones de won, pero no logró un crecimiento sostenido a largo plazo.

Las relaciones entre inversores y operadores influyen fuertemente en la gestión de parques temáticos. Por ejemplo, en “Yolo and Tayo”, una inversión única representó el 4,16 % del capital, mientras que el monto actual es de 0 won. En esta situación, es necesario ajustar las tarifas o proponer acuerdos de “compra mínima garantizada” para la entrada.

Según los expertos, los parques temáticos regionales deben ser más que instalaciones de juegos; también deben incluir alojamientos y actividades turísticas permanentes. Cuando un personaje famoso atrae visitantes, se debe mantener una mejora continua del contenido y el servicio, lo cual constituye un nuevo reto tanto para inversores como para operadores.