En el congreso celebrado el 18 de septiembre en el Hotel Conrad Yeouido, la investigación presentada por Seong Dong-san indica que los inversores nacionales de acciones pueden alcanzar un rendimiento anual aproximado del 11,6 % al financiarse mediante créditos bancarios. Este retorno es casi el doble comparado a los rendimientos que se obtienen cuando se invierte en bonos del gobierno (6 %) o en fondos de inversión colectiva (5,7 %).
El autor sostiene que la situación actual de la fiscalidad para las inversiones a largo plazo en acciones está concebida de manera poco favorable. Según él, el hecho de poseer acciones es afectado por los impuestos sobre los dividendos y las ganancias de capital, lo cual reduce su atractivo relativo. A diferencia del caso estadounidense donde los rendimientos fiscales son elevados, la tributación de las inversiones en acciones en Corea no parece ser tan progresiva; por ello se subraya la necesidad de una mejor planificación fiscal para estas inversiones.
Se propone que el gobierno proporcione incentivos fiscales a los inversores de fondos propios mediante mecanismos como la deducción de intereses de préstamos bancarios. De manera similar, las políticas de inversión temprana y el uso de instrumentos financieros pueden disminuir la carga tributaria sobre el periodo de tenencia de las acciones. Se hace un llamado a ampliar la deducción sobre los ingresos y a mejorar la fiscalidad de una forma que favorezca inversiones a largo plazo.