Tras que el presidente Trump anunció mediante una declaración publicada el día 21 en la hora local la prórroga indefinida del estado de alto el fuego con Irán, aumenta la probabilidad de que la situación en la región del Medio Oriente vuelva a la mesa de negociaciones. A pesar de que esta decisión se tomó pocas horas antes de que expirara el plazo del alto el fuego establecido, se interpreta como una medida que refleja el deseo de continuar las negociaciones de paz entre ambos países, pero la falta de un consentimiento oficial por parte de Irán genera preocupación de que los efectos de la reducción de la tensión militar puedan ser solo temporales. El hecho de que el ataque militar contra Irán haya sido suspendido siguiendo una solicitud del gobierno de Pakistán demuestra que Pakistán ha desempeñado el papel de mediador en el proceso del conflicto y que Islamabad está tratando de celebrar negociaciones adicionales, lo cual indica que los esfuerzos en esta dirección están en curso.
Sin embargo, esta prórroga del alto el fuego tiene un carácter muy unilateral por parte de Estados Unidos, por lo que la incertidumbre sobre su efectividad real sigue presente. La alta dirección iraní no ha emitido una posición oficial inmediata y la agencia Tasnim, vinculada a las Fuerzas Revolucionarias, negó la propia solicitud de prórroga del alto el fuego y reafirmó su postura de romper el bloqueo marítimo estadounidense con la fuerza. Incluso el asesor del presidente del parlamento iraní, Mohamad Bagher Ghalibaf, calificó este anuncio como "una tregua para ganar tiempo para un ataque sorpresa", revelando una profunda desconfianza. Esto sugiere que la recuperación de la confianza entre ambas partes está aún lejos y la mayoría de los análisis considera insuficiente una mera declaración de alto el fuego para cambiar completamente el aspecto de la guerra.
Estados Unidos mantiene su postura de seguir bloqueando los puertos de Irán a través de la marina, independientemente de las medidas de alto el fuego, por lo que Irán considera esto como una acto de guerra de facto. Este asunto se ha convertido en un punto de conflicto central en el proceso de negociación y, combinado con el hecho de que ambas partes han mostrado discrepancias sobre su participación en la segunda ronda de negociaciones de paz programadas en Islamabad, está ampliando aún más la incertidumbre en las negociaciones. Se evalúa a la presidencia de Trump como un caso en el que retrocedió de sus declaraciones inicialmente duras; anteriormente sugirió la posibilidad de atacar infraestructuras clave dentro de Irán, como centrales eléctricas, pero parece haber cambiado su postura considerando la crítica de la comunidad internacional y la necesidad de negociar. Las Naciones Unidas también expresaron preocupación, señalando que las amenazas de ataques contra instalaciones civiles podrían constituir una violación del derecho internacional humanitario.
El presidente Trump mencionó que la estructura del poder interno de Irán está dividida, revelando así que Estados Unidos se percibe como dominante en las negociaciones; esto se interpreta como un comentario que refleja la situación reciente en la que parte de la dirigencia iraní ha sido eliminada mediante operaciones militares de Estados Unidos e Israel. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, expresó su bienvenida a la decisión de prorrogar el alto el fuego y expresó la esperanza de que ambas partes lo respeten para conducir a un acuerdo de paz permanente, aunque la fecha de la segunda ronda de negociaciones aún no está confirmada y, dado que las diferencias entre las posiciones de ambas partes siguen siendo grandes, el resultado a corto plazo sigue siendo incierto. El mercado evalúa la situación como una fase en la que, junto con las señales de una reducción en el riesgo geopolítico, coexiste la incertidumbre, y se prevé que si la prórroga del alto el fuego conduce a un avance sustancial en las negociaciones, ello actuará como una variable clave en la volatilidad futura de la economía global y los mercados de energía.