La tendencia de precios del mercado global de oro y plata está profundamente vinculada a la situación internacional que cambia rápidamente. Según los datos del día 27, el precio del oro spot internacional se negocia alrededor de 4673,60 dólares la onza, y el precio de la plata spot ronda los 74,99 dólares la onza, acercándose a la zona de máximos históricos. Aunque los datos concretos de subida y bajada respecto al día anterior aún no se han publicado claramente, ambos metales mantienen niveles de precios elevados, por encima de los máximos pasados, mostrando a la vez una mayor volatilidad. Este fenómeno indica que, más allá de un simple auge del mercado, la principal variable que influye en la formación de precios es un riesgo geopolítico con una incertidumbre extrema.
Tanto el oro como la plata actúan como activos refugio en situaciones de crisis, pero los factores que deciden su movimiento son esencialmente diferentes. El oro, por su larga tradición, ha sido considerado el último reducto para evitar riesgos durante crisis financieras o turbulencias políticas, destacando su función como medio de almacenamiento de valor. Por el contrario, la plata, aunque posee el carácter de metal precioso, se clasifica como un metal esencial para la producción industrial, como paneles solares y componentes electrónicos, por lo que está fuertemente influenciada por la demanda industrial. El análisis predominante sugiere que el reciente fortalecimiento simultáneo de ambos activos es el resultado de una combinación de riesgos geopolíticos, miedos a una recesión económica y la incertidumbre en el suministro de materias primas.
Mientras el conflicto comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea se intensifica, crece cada vez más la preferencia por los activos refugio. Tras que la administración Trump advirtiera sobre aranceles adicionales para países europeos debido a la cuestión de Groenlandia, y con la tensión militar entre Estados Unidos y Venezuela aumentando —incluyendo operaciones de captura de petroliers en el Caribe y posibilidades de operaciones terrestres—, la incertidumbre geopolítica ha alcanzado su punto máximo. Además, aunque las negociaciones de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán avanzan, la preocupación por interrupciones en el suministro de energía sigue pesando sobre el mercado, mientras que algunos países emergentes y bancos centrales tienden a aumentar sus reservas de oro como medida de precaución ante esta inestabilidad.
El mercado de spot y el mercado de ETFs (fondos cotizados de índices) muestran reacciones diferentes que merecen atención. Mientras que el precio del spot está influenciado simultáneamente por la oferta y demanda de la economía real y las variables macroeconómicas —como la preferencia por activos refugio, la demanda industrial y el miedo a fallos de suministro—, los ETFs como GLD o SLV reflejan con mayor directa factores financieros como la aversión al riesgo en el mercado de acciones, la situación de liquidez y la demanda de trading a corto plazo. Por ello, aunque el precio del spot mantenga niveles altos, es frecuente que el precio y el volumen de los ETFs muestren tendencias diferentes debido a la expansión de la psicología de esperar y ver, o a la salida masiva de posiciones para obtener beneficios. En un entorno complejo donde las políticas de tasas de interés de la Reserva Federal y el fortalecimiento del dólar se cruzan, los mercados de oro y plata han llegado a una situación en la que, más que una clara dirección de subida o bajada, se repiten respuestas a corto plazo dentro de la volatilidad.