Según el pronóstico publicado por el Banco de Corea (한국은행) en febrero sobre el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año, en mayo se revisó al 2.6 %. Sin embargo, la tasa real de crecimiento de los primeros dos trimestres superó significativamente las cifras estimadas por el banco, acercándose a un 3.0 %. El primer trimestre registró un 1.8 % y el segundo un 0.6 %, lo que equivale a más del doble de la previsión de febrero.

Lo más destacable es que la industria de semiconductores mostró una tendencia más robusta que la estimada por el banco. La exportación e inversión en semiconductores durante los dos primeros trimestres registraron 0.6 % y 0.4 %, respectivamente, superando las expectativas sobre este sector. Las inversiones en infraestructura también mostraron un crecimiento menor al pronóstico del banco, aunque la diferencia fue relativamente pequeña. Este fenómeno se interpreta como el efecto positivo de la mayor exportación de semiconductores sobre las inversiones vinculadas a la infraestructura.

Los principales bancos internacionales (IB) han publicado cifras superiores a la previsión de crecimiento que el Banco de Corea anunció en mayo. Por ejemplo, JP Morgan y Citi ya habían estimado un crecimiento del 3 % para la segunda mitad del año; Moody’s ajustó su pronóstico de 1.8 % a 3.5 %. El pronóstico que el banco publicará el día 27 parece elevarse a más del 3 % en la primera mitad, lo cual indica que la economía nacional está experimentando un crecimiento superior al promedio.

La discrepancia entre las previsiones y los resultados reales no solo implica una diferencia numérica, sino que también afecta las decisiones de política. El banco utiliza las previsiones de crecimiento como fundamento para sus políticas monetarias y decisiones sobre la tasa de referencia; por tanto, la brecha real sugiere una revisión de las posiciones de política. A través del fortalecimiento de la capacidad analítica en semiconductores y el personal experto se debe mejorar la precisión de las previsiones y asegurar la confiabilidad de los pronósticos futuros.