El Banco de Corea aumentó su tasa de referencia el 27 de agosto, pasando del 2,75 % anual al 3,00 %. Esta es la segunda medida consecutiva tras el aumento el 16 de julio y se produce mientras la economía nacional muestra un ritmo de crecimiento superior al esperado, pero con riesgo de inflación y estabilidad financiera.
La principal razón para subir la tasa es la perspectiva sobre los precios. Se espera que la tasa de aumento del índice de precios al consumidor sea de 2,7 % este año y de 2,3 % el próximo. Por otro lado, la tasa de aumento de precios en moneda local se mantiene alrededor del 2,5 %, lo que sugiere que existe posibilidad de superar los objetivos.
Asimismo, las perspectivas de crecimiento también influyeron en la decisión. El Banco de Corea señaló en su pronóstico económico de agosto que el crecimiento será del 3,3 % este año y del 2,9 % el próximo, indicando que un aumento de la exportación e inversiones impulsará la mejora de los ingresos y la recuperación del consumo. En consecuencia, subir la tasa pretende frenar el coste de financiación, moderando el gasto y la inversión y reduciendo la expectativa de inflación.
Esta política también tiene importancia en cuanto a la estabilidad financiera. A pesar de la volatilidad persistente de las tasas de interés y de los tipos de cambio, se reconoce que existe posibilidad de que los precios de riesgo se vean afectados. El Banco de Corea determinará su trayectoria de tasa con vista al análisis futuro de datos, evaluando conjuntamente precios, crecimiento y estabilidad financiera para establecer sus líneas de política.