El pop-up “Dajeongine Kimbaeg” que comenzó el 17 de junio a las 6 p.m. en la planta baja del primer piso de Lotte World Mall (Seoul Songpa-gu Jeamshil), formó una larga fila de espera en la entrada de la tienda. Se tarda unos 40 minutos desde el pedido hasta la entrega, y al lado del mostrador se instaló un letrero que decía “El flujo de clientes ha aumentado, por lo tanto cerramos las ventas”. Debido a la enorme fila —una línea de más de 20 m—la tienda se llenó con una sensación de “open‑run” en todo el frente.

“Dajeongine Kimbaeg” es una marca que empezó en un pequeño local de Jeju y, gracias al boca a boca entre viajeros, ganó el apodo popular de “Kimbaeg de la tercera generación de Jeju”. Durante el pop-up, las ventas diarias promedio fueron alrededor de 140 m.000 won; los visitantes eran en promedio 600 por día. Apenas después de cerrar la tienda, más de 120 personas se reunieron para esperar y la operación se cerró de forma repentina.

El fenómeno del rápido éxito de una marca local también se siente en grandes centros comerciales como el centro comercial Bakhwa‑jeom, donde recientemente en el “Nacsi & Bada” pop-up que se celebró en el centro comercial Iopark, más de 2000 clientes fueron atraídos por la participación de la club de los jóvenes. Este caso demuestra que las marcas locales pueden ganar notoriedad a través del internet y redes sociales y luego expandirse en espacios offline para ofrecer experiencias directas a los consumidores.

La colaboración entre la comunidad local y grandes empresas comerciales busca reforzar la experiencia del cliente mediante la diferenciación de “contenido local”. Bakhwa‑jeom ha propuesto el programa “Edi‑Dae, Neo‑Local” que desde 2022 ha presentado 20 marcas regionales en distintas regiones del país, ampliando las colaboraciones entre los minoristas. Con esta estrategia, se pretende ofrecer a los consumidores nuevas sabores y valor cultural para prolongar la estancia de las tiendas y aumentar el flujo de visitantes.